CONTINÚA LA INCERTIDUMBRE, EN ESTOCOLMO

Escrito entre el 22 y 24 de mayo, 2011:

Habían ido pasando los días, aparentemente con una velocidad vertiginosa. Hay un pastor protestante, norteamericano, que anunciaba el “Fin del Mundo”. Pero el mundo siguó más vivo que nunca, con sus guerras y sus miserias; con elecciones que alegraron a unos y entristecieron a otros; con cenizas amenazantes que se elevaban hasta el cielo desde Islandia, lo que parecía anunciar la  repetición del fenómeno del ano pasado en la misma fecha y que por fin se extinguieron; con declaraciones ambiguas y amenazantes de un Premio Nobel de la Paz, de la clase económica más poderosa de Estados Unidos, dispuesto a batirse a tiros con cualquier contrincante, al más puro estilo de las películas del lejano Oeste, etc.  Ahora sus armas con económicas y políticas. Él, omnipotente premiado, sanciona a los países que le disgustan, si se ven amenazados los intereses del imperio. No hay diferencia alguna con sus antecesores, todos blancos en al país “más democrático del mundo…”

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25 de mayo:

Hasta hoy la intranquilidad empezaba a apoderarse de
mí, porque no tengo trabajo. Sin licencia de conducir, por el error del médico que me hizo el examen hace un ano y por error de la DT (Dirección de Transporte) sueca, que envió los documentos a una dirección equivocada, era difícil buscar un trabajo de chofer.

Pero ayer supe que puedo conducir, a pesar de no tener
la licencia. Por eso me puse inmediatamente a buscar un trabajo de chofer de camión o de otros vehículos. Dos horas antes de que abrieran la Oficina del Trabajo estaba buscando información en sus computadoras. Allí va mucha gente que no puede encontrar trabajo y que necesita ayuda para ello. A mí me bastaba con obtener algunas direcciones, que anoté para irme a enviar solicitudes desde
casa. No quería trabajar más como profesor de autoescuela, pero decidí probar la suerte con algunas de ellas. Hay muchas academias que necesitan profesores. Pero se trata de elegir aquellas que quedan en lugares tranquilos, no en el centro de la ciudad.

Al llegar a casa envié algunas solicitudes y en menos de una hora me habían llamado de tres empresas. Las dos primeras eran empresas de transporte, pero además de la
licencia de conducir se necesita una tarjeta especial, ADR (para carga peligrosa), algo nuevo y que no tengo. Hacer el curso para obtener esa tarjeta vale 650 dólares. Aparte, hay que pagar el viaje y la estadía por dos noches porque solo hay cursos lejos este mes, en Gotemburgo. Total, mínimo unos 1050 dólares, que no tengo.

También me llamaron de una autoescuela y me invitaron
a conocerla, manana por la manana. Es posible que obtenga trabajo directamente aunque deberé ponerme al día por no haber trabajado de instructor durante más
de tres años.

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