Colas interminables en la autopista E4. Miles de viajeros prácticamente detenidos en los puentes de Essinge. Muchos tramos cerrados. Nerviosismo, irritación, pérdida de tiempo. Gracias al conocimiento de los caminos pudimos evitar entrar a ese sector de la ciudad, aunque tuvimos que dar un enorme rodeo por Kungsholmen, desde Nynäsvägen hasta Drottningholm.
Después de un rápido almuerzo de gambas y ensalada de patatas, fuimos a jugar Mini Golf. Éramos mis hijos Verónica y Cristóbal y yo. Dos horas estuvimos golpeando las pelotas de golf hasta llegar al hoyo número 18, justo cuando empezaba a lloviznar.
De vuelta a sus casas conversamos un poco sobre música y apagamos la radio del automóvil. Se entonó la canción TE RECUERDO AMANDA. Luego aparecieron otros temas del cantante chileno torturado y asesinado por los militares de Pinochet en septiembre de 1973.
«Vuelan mariposas, cantan grillos
y el sol brilla brilla brilla»
«Son cinco minutos, minutos eternos
los cinco minutos te hacen florecer»
«Es el canto universal
cadena que hará triunfar
el derecho de vivir en paz»
«Yo no canto por cantar
ni por tener buena voz
canto porque la guitarra
tiene sentido y razón»
Ahora mis dos hijos saben un poco más de la vida, saben que hay cantantes que siembran amor con sus canciones, aunque ese bello oficio los haga culpables de terrorismo (o extremismo, según la época) ante los verdugos de la Historia.
En pocos minutos mis dos queridos hijos supieron del colonialismo francés en Vietnam y de la derrota del gran país imperialista norteamericano en esa parte del Asia. También supieron cómo el cantautor chileno expresaba la vida de trabajo de un campesino, la muerte de los obreros que un día protestaban por sus derechos, la tristeza y la soledad de una mujer que esperaba en vano el regreso de su amado Manuel, etc.
Los temas citados:
Fue una hermosa tarde, con preguntas de lógica matemática, con bromas y con chistes. Y con una pequena clase de música.