DESCUBRIENDO A MIGUEL HERNÁNDEZ

Hace muchos años tuve que cerrar la librería que tenía en Estocolmo. Lamentablemente había cometido el error de vender los libros a crédito y la mayoría de los deudores no pagaron. No voy a repetir aquí la misma historia que está al comienzo de este blog. Tuve la esperanza de volver a abrir la librería en algún futuro lejano pero eso nunca fue posible. Guardé miles de libros en cientos de cajas que llevaba de un lado a otro cada vez que me mudaba de casa o local comercial, durante decenios. A veces tomaba algún libro y lo hojeaba o lo leía entero. Podía elegir entre muchos autores y obras de diversos temas. Pero llegó el momento de deshacerme de ellos, por motivos de viaje. Le doné una parte a la Asociación Victor Jara. Otros libros se los doné a un grupo cultural de Radio Horizonte, en Södertälje. A lo largo de los años había donado a mucha otra gente enormes cantidades de enciclopedias, novelas, libros técnicos, etc.. Una de las personas a las que doné algunos libros fue Lautaro Parra, quien me devolvió una bolsa con libros hace un año. Así volvieron algunas importantes obras a mis manos. También tenía otros libros guardados en casa de unos amigos. Miles de otros libros guardados en otras casas se perdieron.

Hace algunos días tomé uno de esos pocos libros que conservo. Siempre quise leer las obras de Miguel Hernández. Pero los años pasaron y dejé a ese poeta y dramaturgo español a un lado, junto a cientos de otros escritores que quería leer. Las tareas económicas ocupaban un lugar primordial en mi vida, un error que lamentaré toda mi vida.

Primero leí la biografía de Miguel Hernández, con su trágico desenlace. La había leído antes pero fue recién ahora que la entendí, como entendí por qué fue encarcelado por la dictadura de Franco. Curiosamente, la mayoría de los buenos poetas tuvieron un inicio parecido: estudiaron en escuelas católicas y terminaron separándose de esa religión por razones filosóficas, en primer lugar, pero también porque las jerarquías eclesiásticas apoyaban a las clases de los ricos, como es el caso de España. El libro fue editado por Editorial Ayuso y se llama Teatro Completo de Miguel Hernández. Primero leí una parte del auto sacramental “Quién te viera y quién te ve y sombra de lo que eras”. Confieso que me aburrió un poco la lectura de esta obra, pese a la belleza de la narración. Luego empecé a leer “Los hijos de la piedra” y entonces no pude dejar de leer la obra completa. Sólo puedo decir “Qué genialidad, qué maravilla” Miguel Hernández era un auténtico luchador social y un visionario.

A continuación  la copia de una página del libro:

Es interesante ver la evolución del este dramaturgo. Acabo de encontrar un artículo en Internet donde se analiza esta genial obra. Invito a mis lectores a leer ese blog.  Abra el siguiente enlace.

OTRO ENLACE INTERESANTE, CON SU BIOGRAFÍA

Y OTRO MÁS, MUY INTERESANTE Y DESCRIPTIVO

CÓMO LEER MIS BLOGS

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