¿VENEZUELA TIENE DOS PRESIDENTES?

Macondo no está en Venezuela pero en este país suceden cosas tan absurdas que bien podríamos trasladarnos a ese pueblo ficticio y sumar algunos capítulos a Cien Años de soledad. En realidad, Colombia y Venezuela tienen muchas cosas en común pues en una época formaban la Gran Colombia. Tal vez por eso los dos países tienen tantas cosas en común, como la extrema pobreza, la corrupción y la desigualdad. Pero hay una diferencia enorme: en Venezuela se ha intentado hacer cambios a favor de la mayoría de la población, desde que Hugo Chávez logró llegar al poder. En Colombia siempre han gobernado las clases altas, los terratenientes y los traficantes de drogas.

Ahora Chávez no está, pero no habría mucha diferencia porque tarde o temprano sucedería lo que está sucediendo en estos momentos. Mucha gente no lo recuerda pero ya hubo situaciones absurdas como el Paro Petrolero y Golpe de Estado de 2002 y 2003 (VER). Sobre esto escribiré en mi otro blog, en la serie Venezuela:crónica de una intervención anunciada mil veces. Antes de vivir allí y durante el tiempo que estuve viajando entre Maracaibo y Casigua, la oposición hizo todo lo posible para derrocar a Hugo Chávez. Y lo siguieron haciendo después, hasta este año. Es posible que ahora ya sea el momento definitivo de la intervención total, porque intervención ha habido todo el tiempo, en ya dos decenios. Estados Unidos y sus aliados han logrado sabotear la economía venezolana hasta el punto de dejarla en la ruina, con una inflación increíblemente alta, con una escasez de todo tipo de bienes como alimentos y medicinas, para mencionar sólo dos de miles de productos necesarios para llevar una vida normal. Se ha seguido el mismo guión que en todos los países en los que el Imperio del Norte ha intervenido para apropiarse de las riquezas naturales como el agua, petróleo, oro, cobalto e innumerables otros minerales (VER). Se han utilizado todos los medios posibles (económicos, militares y mediáticos) para derrocar a un gobierno constituido legalmente.

Pero todo esto pienso decribirlo en mi otro blog. Aquí me quiero referir únicamente a algo curioso, que sobresale las fantasías de Macondo y se transporta como un cohete por todo el mundo, atravesanso el Océano Atlántico y depositándose sobre el Parlamento Europeo, para luego regresar a Venezuela. Parece una obra de teatro, una farsa muy acompasada con personajes como el presidente espanol Pedro Sánchez (secundado por los dirigentes del PP, Ciudadanos y Vox, la alianza de la extrema derecha espanola) que da un ultimátum al presidente venezolano Nicolás Maduro, para que convoque a elecciones presidenciales. La diferencia entre Sánchez y los extremistas de derechas es que éste da un plazo de una semana… los otros no titubearían un segundo siquiera para reconocer a un autoproclamado (o juramentado) presidente, que no ha sido elegido por el pueblo.

En Venezuela se han celebrado una quincena de elecciones desde que Hugo Chávez fue elegido presidente. Yo participé en una de esas elecciones y fuí testigo de mesa en dos oportunidades.  Soy testigo de que las elecciones eran limpias y seguras, que no había motivos para desconocer a la autoridad venezolana CNE. Yo he participado en varias elecciones en Suecia y creo que aquí es más fácil que se haga trampas, aunque tampoco puedo afirmar que eso suceda.

Nicolás Maduro fué elegido presidente en mayo de 2018. Nos guste o no nos guste el canditado, éste ganó en esas elecciones. La participación fue baja porque una parte de la oposición no quiso presentar candidatos. Pero la elección se hizo de acuerdo a la Constitución y las leyes venezolanas. Por lo tanto, Nicolás Maduro es presidente hasta que se lleven a cabo nuevas elecciones, dentro de seis anos.

Aprovechándose de la situación de extremo desabastecimiento y superinflación (provocadas por las medidas económicas contra Venezuela por parte de Estados Unidos) el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guadó se ha autoproclamado presidente… Lo curioso es que esa Asamblea inexplicablemente sigue funcionando a pesar de estar en desacato desde 2016. Desde entonces ha habido conflictos entre los poderes del Estado. Esto también será analizado en mi otro blog.

Ahora hay dos presidentes en Venezuela. Guaidó se autojuramentó presidente en un mítin, desde una plaza. Y por supuesto que inmediatamente fué reconocido por Estados Unidos y sus aliados como Canadá, Colombia y una quincena de países latinoamericanos. Luego hizo lo mismo Israel (¿Y cómo no?). Posteriormente lo ha hecho el Parlamento Europeo y la mayoría de la UE lo ha querido reconocer, con la única excepción de Italia. ¡Qué sorpresa! El país del que menos se podía esperar una excepción ha sido el único en respetar la política interna de un país y su soberanía.

Pero Italia no es el único país que respeta la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela. También lo han hecho algunos países latinoamericanos y la gran mayoría de los países africanos y asiáticos. En la sesión especial de las Naciones Unidas, 439 países votaron a favor de respetar al poder legítimo de Nicolás Maduro. Solo 104 países votaron en contra de Maduro y hubo 88 abstenciones (VER)

A pesar de eso, el Golpe sigue en marcha (porque no cabe duda de que es un Golpe de Estado) y Donad Trump se ha adueñado de los activos de la empresa PDVSA (venezolana) para traspasar todo el dinero al autoproclamado presidente interino NOTA DEL 3 DE FEBRERO: VER ENLACE.

Todos los golpes de estado son ilegales, ninguno es aceptable, indiferentemente de si son militares, económicos o de otra índole. Lo sorprendente es que los países europeos, con España a la cabeza, apoyen a un golpista, a un usurpador de funciones. ¿Estarán esos países dispuetos a reconocer en el futuro a gobiernos que surjan de movimientos revolucionarios que pueden ser la respuesta a la tiranía de las grandes empresas multinacionales? Porque no se puede esperar otra respuesta de los pueblos oprimidos si se continúa destituyendo o derrocando a gobernantes que han sido legítimamente electos, como es el caso de Salvador Allende, Dilma Rousseff, Manuel Zelaya, Fernando Lugo y muchos otros. Las consecuencias pueden ser fatales porque no quedará más remedio que la via armada para luchar contra el Imperialismo norteamericano y el Imperialismo europeo. ¿Alguien quiere que eso suceda? Yo creo que nadie sensato lo desearía pero si no queda otra opción esa va a ser la única salida.

ENLACE A VENEZUELA, CRÓNICA DE UNA INTERVENCIÓN ANUNCIADA MIL VECES

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