COVID-19 ¿CÓMO ES EL ENEMIGO? Segunda parte.

Sobre el peligroso enemigo al que me refería en mi entrada anterior, hay que tener presente que lo es de toda la humanidad, de ricos y pobres, de reyes, plebeyos y ciudadanos, en general. Este enemigo no entiende de fronteras, etnias ni religiones. Es un peligro real, no ficticio, ni es un flagelo enviado por un ser “todopoderoso”. Es materia, es un ser vivo, que nace, vive y muere, como todos los seres vivos. Cuando muere se trasforma hasta quedar convertido en materia inerte. Es lo que sucede con todo ser viviente. Pero mientras esté vivo es peligroso y por eso tenemos que defendernos. Sabemos que está en muchos sitios y que en cualquier momento podemos ser contagiados. En realidad, todos deberíamos ser contagiados y luego ser inmunes. Al ver el desarrollo de esta enfermedad y el temor que mucha gente tiene, a veces los más valientes también llegan tenerle miedo. Es natural, nadie quiere morir. Muchas veces se acepta la idea de la muerte y aunque asuste, no se la teme. Más de alguien quisiera desafiar al virus y es posible que muchos suicidas lo hayan pensado. Pero, tal vez, más de alguien se cansa de esconderse, de cuidarse y decide hacerle frente, aceptar la idea de contagiarse, suponiendo que sus defensas lo ayudarán a eliminarlo de su cuerpo, suponiendo que se crearán anticuerpos suficientes para ganar la guerra interior.

Yo he llegado a pensar que podría haberme ofrecido de voluntario para un experimento científico, dejarme contagiar en forma controlada, para seguir el desarrollo de la enfermedad desde el comienzo y luego utilizar el plasma para ayudar a encontrar una vacuna. Mi capacidad inmunitaria, que me ha permitido estar sano durante más de diez años, como mínimo,  tal vez pudiera ser de utilidad. Nadie puede estar seguro de no ser contagiado por este nuevo virus y yo me puedo infectar en cualquier momento. El hacerlo voluntariamente y bajo control, sería una mejor opción.

Lo anterior me hace recordar unas buenas películas que nos mostraban en la escuela, cuando había epidemias de sarampión, peste cristal, parotiditis, etcétera. Aún me parece ver las imágenes de los glóbulos rojos y blancos enfrentándose a los gérmenes. Es posible que aún se muestren esas películas. Después nos hacían formar largas filas y nos ponían una vacuna. Lamentablemente yo no he encontrado esas películas en Internet. Pero hay otras películas muy buenas que pueden servir para educar a los niños, ahora que familias enteras están en casa. Es una buena idea ver las películas y luego discutirlas y asegurarse de que se ha entendido el mensaje. Claro, como siempre, esto solo lo pueden hacer hacer quienes tienen recursos económicos. Lamentablemente, la mayor parte de la población mundial no los tiene.

EJEMPLOS:

CÓMO FUNCIONA EL SISTEMA INMUNOLÓGICO

QUÉ SON LOS MICROORGANISMOS?

LA CÉLULA Y SUS PARTES

MICROORGANISMOS

NUESTRAS BATALLAS (EL SISTEMA INMUNOLÓGICO)

A propósito de escuelas, desde el primer grado, me gustaban las matemáticas, aunque debo reconocer que no era muy hábil. Me costaba mucho concentrarme al mirar una pizarra llena de texto y cifras que el profesor escribía. A veces nos hacía escribir a los alumnos. Nos turnábamos e íbamos escribiendo lo que se dictaba, sin suficientes explicaciones pedagógicas. La pizarra se llenaba de cifras hasta el último renglón invisible, dejando kilos de tiza blanca que todos respirábamos, en una sala en la que respirábamos, a veces más de 80 niños. Cuando se llegaba al borde inferior de la pizarra negra, se borraba una parte en la parte superior y se volvía a escribir la continuación de aquel deprimente contenido. Los otros alumnos iban copiando en sus cuadernos, algunos con letras grandes, ocupando muchas hojas y otros con letra pequeñita, muchas veces en letras que semejaban jeroglíficos. Se escribían cosas que después nadie leía, primero porque no se entendía lo escrito y segundo porque todo era extremadamente aburrido. ¡Fueron tantas horas desperdiciadas durante tántos días y tántos años!

Lo que sí aprendí muy rápido fueron las tablas de multiplicar. El sistema de repetir muchas veces el dos por dos cuatro, dos por tres seis, etcétera, como una especie de muletilla musical, me sirvió para aprender hasta la tabla del 12 a muy temprana edad. Cuando llegué a la enseñanza media, lo que me obsesionó, además de los idiomas francés e inglés, fué la física. Los términos vector, sentido, dirección, cambio, espacio, tiempo, etcétera, además de la lógica que se encerraba en cada uno de los capítulos, me transportaba hacia el futuro, sin entender aún la importancia de esa materia.

Tal vez por eso  me gusta tánto hacer cálculos, utilizar la matemática para encontrar respuestas a algunas preguntas importantes, hacer gráficos para demostrar algo en forma más clara, algo que he usado mucho durante casi cuarenta años, enseñando a mis alumnos todo lo que tiene que ver con la seguridad en el tráfico.

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