UNA MIRADA AL PASADO Y OTRA MIRADA AL FUTURO

Actualización, hoy 26 de abril. He leido muchos artículos científicos y muchos periódicos digitales durante estos últimos días. Cuando me disponía a hacer mis últimas lecturas de la noche de ayer, he encontrado un artículo tan interesante que es imposible no dejar de leerlo. Se trata de un reportaje especial de Ignacio Ramonet, que ya he enlazado en el otro blog: ANTE LO DESCONOCIDO, LA PANDEMIA Y EL SISTEMA-MUNDO. Invito  encarecidamente a mis lectores a que lo lean. No hay comparación entre mis conocimientos y los de este gran escritor, pero me llena de orgullo coincidir con él en gran parte de su análisis.

Hoy es el primer día que no tengo alumnos. Mañana tengo solo uno. La próxima semana tengo algunos, pero trabajo menos del 10% de lo que hacía antes. Los ingresos son mínimos pero los gastos no se detienen, con excepción del combustible. Pero algo es mejor que nada, porque otras empresas han debido cerrar. En Suecia no hay confinamiento, pero la gente tiene miedo de salir a la calle. No debería ser así, porque lo importante es mantener las distancias. Hoy dijo muy claramente el epidemiólogo nacional en la comparecencia diara ante los medios de comunicación, que era importante moverse, no quedarse en casa, a menos que se esté enfermo. El confinamiento en otros países, sin embargo, influye en la productividad sueca. Empresas automotrices han debido parar su producción porque los proveedores extranjeros de accesorios no tienen posibilidades de hacerlos llegar a las fábricas.

Si no existiera la pandemia, todo sería normal. Y esto me lleva a una nueva reflexión, como suelo confesar. Nunca en mi vida he estado en el paro. Siempre he tenido trabajo, de una u otra forma, desde que era niño. Ya he contado que empecé a trabajar antes de los ocho años, ayudando a mi madre en su negocio. A los quince años empecé a trabajar en una farmacia y luego trabajé en muchos sitios. Siempre tuve trabajo. Tal vez sea la suerte de ser muy tozudo, de nunca rendirme. Además, la mayor parte de mi vida he trabajado para mí mismo, sin jefes. Lo que hago es vender mi fuerza de trabajo. No exploto a nadie ni nadie me explota. Bueno, sí, el Estado, pero no le doy mi plusvalía a una empresa. Creo que todo el mundo debería trabajar en esta forma, que cada adulto tenga su empresa propia y pague sus propios impuestos. Así estamos obligados a esforzarnos y trabajar para obtener ingresos. Lo importante es que el Estado de garantías de supervivencia, en el caso de enfermedad o de catástrofe, como es el actual.

Tengo, como siempre, muchos temas pendientes que analizar. Tengo cientos de borradores de nuevas entradas en todos mis blogs. No sé si los borradores dejarán de serlo algún día. Tengo que dar prioridad a otras cosas, que tienen que ver con mi trabajo y planes para el futuro, aunque ahora no se puede estar seguro de cumplir plan alguno. Es posible que deje de escribir durante un tiempo, aunque es difícil dejar de opinar. ¡Hay tánto que cambiar en el mundo! A veces pienso que es inútil intentar nada, que nadie va a escuchar, que la gente va a seguir siendo como siempre y los poderosos van a conservar su poder y van a seguir sometiendo a la población a sus caprichos o intereses de su clase social. Por muchos quijotes que aparezcan, sus voces o ejemplos no llegan muy lejos. Es como si se quisiera arar en el mar o remar contra la corriente en una cascada. En la misma Biblia, el supuesto “hijo de Dios” decía: muchos serán los llamados, pero pocos los escogidos (Mateo 22.14. Esa frase de la parábola, copiada posiblemente de escritos antiguos que pudieron estar guardados en la Biblioteca de Alejandría u otras bibliotecas que existían antes de Cristo.

Muchos de los consejos de los evangelios son copias de antiguos libros o leyendas que existían mucho antes de la posible aparición del “Redentor” (VER). Antes de la Biblia se escribieron muchos libros. El Antiguo Testamento de La Biblia (que los judíos y muchos cristianos afirman es el libro más antiguo del mundo, no lo es) es una recopilación de copias de copias y de más copias, y todo lo que se escribió fue en base a leyendas que se transmitían oralmente, de generación en generación. Hay que pensar que la escritura apareció en el mundo en Mesopotamia (VER), aproximadamente en el año 3500 A.C. (VER). Lo mismo ocurre con los libros del Nuevo Testamento, que se escribieron muchos decenios después de la muerte de Jesús, de quien no se tienen pruebas científicas de haber existido. Lo que sí puede ser verdadero es que fue uno más de muchos predicadores que se rebelaron contra la corriente política y religiosa de aquella época, la de los fariseos en Judea, que entonces estaba subyugada al Imperio Romano (VER) cambiando partes de su filosofía. No se sabe exactamente cuándo existió ni cuándo murió, no hay ninguna prueba fidedigna, sino intentos fraudulentos de demostrarlo (VER).

La frase es, indiferentemente de su origen, muy actual. Siempre es actual. Por mucho que se informe de los peligros, la gente hace lo que quiere, sin pensar que sus acciones no sólo pueden perjudicar a un individuo, sino también a su entorno.

Están apareciendo muchos productos nuevos en el mundo. En España se está planificando separar las mesas en los restaurantes con cabinas de vidrio o plexiglas, para tener aislados a los huéspedes, por ejemplo. Se fabrican viseras y guantes especiales. Yo mismo he ideado un tipo de guantes que se puede utilizar para todo tipo de ocasiones. Pero sé que es difícil encontrar la materia prima. De lo que sí estoy seguro es que toda la gente va a usar guantes en el futuro. En cuando a las mascarillas, se reinventan y se crean mascarillas para niños, por ejemplo. Esto me ha hecho recordar una idea que tuve hace ya más de treinta años. Imaginé algo y creí que yo algún día podría hacerlo. Sé que ya nunca lo haré, pero creo y espero que alguien lo haga. Mis lectores podrán encontrar esa idea en este blog. La entrada se llama RECUERDOS DE HACE 25 AÑOS: NUEVA FORMA DE TRANSPORTE, escrita el 11 de noviembre de 2015. Yo imaginé un mundo en el que se podía ir a todos sitios en una cápsula transparente, protegiéndonos de la lluvia, el sol, del frío, del calor y de todo tipo de agentes patógenos. Ahora hay patinetes eléctricos y otros vehículos similares, que podrían ser la base del nuevo tipo de transporte personal. En los nuevos vehículos que he ideado se puede ir sentado o de pie. Si se logra inventar algo que venza la fuerza de gravedad, esos nuevos vehículos podrían ir a unos centímetros sobre el suelo. Los vehículos, que yo me atrevería llamar CAPET (Cápsulas Personales De Transporte Urbano), serían la solución a varios problemas. En la entrada de 2015 yo lo había llamado CAIC (Cápsula Autonómica Individual Antigravedad) La idea es que fuera para una sola persona, pero también sería posible adaptarla para dos personas.

Invito a mis lectores a leer la entrada de 2015. Tenía planes de actualizar esa entrada y agregar más puntos sobre su construcción, pero nunca lo hice. Ahora creo que la transcribiré al otro blog, para darle un poco más de cobertura.

Como siempre, invito a leer mi otro blog AQUÍ. Durante abril he escrito diariamente en ese blog.

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