UNA HISTORIA TRISTE EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Mi alumna Karin (uso un nombre ficticio, pero es una persona real) vino hoy a sus clase de conducción. Tiene 62 años. Su hijo también asiste a clases de conducción conmigo y tiene 24 años. Ninguno de los dos había venido a sus clases desde diciembre pasado. La mujer tuvo un accidente hace algunos meses y no pudo asistir a algunas clases. Hoy no se encontraba bien. Fué la primera vez que vino sin mascarilla, antes siempre la usaba. Le pregunté por su hijo. Me dijo que se encontraba bien, ahora. Entonces comenzó a contarme lo que toda su familia había vivido en tan solo cuatro meses. Todos enfermaron de Covid-19. Ella supone que se contagió en un asilo de ancianos, donde trabaja como enfermera. Allí, casi todos los residentes fueron contagiados y varios de ellos han muerto. Lo más grave es que algunos fueron contagiados después de haberse puesto la vacuna de Pfizer. Una de estas personas se había puesto las dos dosis. Karin también fue contagiada después de haber sido vacunada. Se sentía culpable de haber llevado el virus a su casa. Lo que más le dolía es que su madre falleciera a causa de la enfermedad. Pero nadie es culpable, porque es muy difícil evitar agún tipo de contacto con otras personas. Karin y su pareja se vieron muy afectados, durante varias semanas. Un amigo suyo falleció a causa de la enfermedad.

Ya he contado antes que he tenido muchos alumnos que han sido contagiados, antes o después de haber estado a mi lado, en sus clases. Me sorprende mucho de que, a pesar de tantos casos, los registrados por las autoridades sanitarias no parecen ser tántos, en comparación con el resto de Europa (con excepción de otros países escandinavos). Conozco una persona que estuvo muy grave, pero que no fué al hospital. Se curó en su casa. No sé si vive solo o con alguien. Supongo que alguien lo cuidó. Es posible que hayan más casos como él, que nunca fueron registrados como pacientes.

Mi mayor preocupación es el saber que hay muchos pacientes que se han contagiado, a pesar de haber sido vacunados. Espero que no sea una cantidad muy grande y que las autoridades den a conocer los datos de todos esos casos. Lo importante es que, con o sin vacuna, conviene cuidarse lo mejor posible: evitar juntarse con mucha gente y mantener las distancias de seguridad; no tocar objetos que han tocado otras personas. En caso de hacerlo, lavarse las manos. Lo mismo se debe hacer cuando se recibe dinero o cuando se usa la tarjeta de crédito. Los teclados de los terminales en las cajas también pueden estar contaminadas.

Invito a mis lectores a leer otra entrada que estoy preparando, a punto de publicar. Ánimo y fuerza para todos!

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s