CINCO DÍAS DE EXCEPCIÓN. CÓMO SUPERAR UNA ENFERMEDAD.

He prometido no hablar mucho sobre mí, pero tengo que hacer una excepción, porque el hecho narrado en esta entrada es de importancia, no solo para mí, sino para cualquiera que se interese por cuidar de su salud.

Hoy es jueves 15 de diciembre. Hace cinco días (sábado) me enfermé de gripe o resfriado, es imposible saber qué ha sido (o qué es, porque aún hoy me quedan síntomas muy leves). La incubación pudo ocurrir desde el viernes o algunos días antes. También puede ser ómicron. En ese caso la incubación comenzó una semana antes. Ayer fui al médico, pero el resfrío no tenía importancia para él. Creí que me podían hacer un test para saber qué he tenido, pero eso no estaba en las prioridades de la clínica. Albert, el médico, med dijo que no me preocupara, porque tengo la tercera dosis de la vacuna anti covid y que no había riesgo de enfermar a causa de la variante ómicron. La afirmación del médico es errónea, porque a pesar de las vacunas, todos podemos ser contagiados. Estuvimos de acuerdo, sin embargo, en que ómicron puede ser el fin de la pandemia, puede ser la variante que convierte al virus en enfermedad endémica, como es el resfrío común. Los síntomas son muy leves y hasta hoy ha muerto sólo una persona contagiada por esta variante, en todo el mundo.

La visita al médico fue algo desagradable. Apenas me registré en la recepción me pidieron usar mascarilla. Me ofrecieron una, pero yo llevaba otra propia. En Suecia estamos acostumbrados a que la atención sea puntual, pero tuve que esperar veinte minutos, durante los cuales me sofocaba con la mascarilla, sentía un calor inmenso y no era fácil respirar. Entonces pensé en todos esos millones de personas que usan mascarilla durante varias horas al día. ¡Qué valientes son! Yo no soportaría más de media hora, que fue el tiempo que duró mi visita al médico, porque no ocupé más de 10 minutos de su atención profesional. Solo tenía un par de preguntas que, lamentablemente no se pueden hacer por teléfono ni por correo electrónico. Por esos diez minutos pagué 250 coronas (aproximadamente 23 dólares) y perdí tiempo de trabajo.

El resfriado duró exactamente cinco días, un largo periodo de tiempo para mí. Hacía muchos años que no tenía síntomas que duraran tantos días, a lo máximo habían durado dos días; a veces, solo horas. La última vez, con fiebre, fue hace más de 10 años. Creo que este resfriado ha sido, también, uno de los más graves, aunque no creo haber tenido fiebre. Tuve un ligero dolor de cabeza una o dos veces. Pero tuve dolores musculares y articulaciones, además de fatiga general y mucha congestión nasal, un par de días con romadizo abundante, luego tos y algo de congestión. La tarde de hoy, casi nada. Lo único que tomé para el dolor fue una pastilla de alvedón (paracetamol). Tila y otras hierbas, limón y miel, fueron los aliados de siempre.

¿Por qué me enfermé, si me cuido tánto? Es posible que me haya descuidado. al tomar algún objeto con las manos sin guantes. Sacárselos y ponérselos continuamente puede dar lugar  a un descuido. Esto debo hacerlo muy a menudo, porque cambio de vehículo que otras personas conducen y tengo distintos alumnos cada día. Son muchas idas y venidas a la recepción de la empresa, visitas a la cocina o al excusado. Siempre uso guantes y me lavo las manos, a veces uso papel sanitario para tomar algo o apretar un botón o cualquier cosa, evito tomar con mis manos los objetos que tocan otras personas. En alguna ocasión no alcanzo a ponerme los guantes y toco algo que puede estar infectado. También puede deberse a que yo abro la ventanilla del automóvil para tener siempre buena ventilación, a pesar de muy bajas temperaturas invernales. La semana pasada hubo temperaturas de 17 grados bajo cero. Si bien el motivo principal es mantener mejor ventilación en el vehículo, a veces tengo que abrir mucho más de lo habitual, para evitar los malos olores que provienen de algunos alumnos. Hay gente que viene a sus lecciones con ropa de trabajo, con olor a grasa, combustible, tierra y basura, además del fuerte sudor y aliento, por la falta de higiene, que no es buena compañera de muchos de mis alumnos, más que nada entre los hombres, sobre todo si son fumadores. A veces es muy difícil respirar y más de alguna vez he tenido náuseas y casi he vomitado. Puedo asegurar que ninguna mascarilla me libraría de esos olores tan desagradables.

Cinco días es un tiempo largo de resfrío para mí, pero no para la mayoría de la gente, que puede pasar semanas y hasta meses sin recuperarse. Mucha gente tiene recaídas, constantemente. No haberme resfriado durante tantos años o tener resfriados tan cortos tiene su explicación en la forma de cuidar mi salud. Este último resfriado me ha ocasionado dolores musculares que no han durado mucho gracias a la fuerza de músculos bien entrenados. La gripe o resfriado fuerte obligan a nuestro organismo a liberar citocinas para combatir al virus. A causa se eso se producen inflamaciones en los músculos y articulaciones. Es una forma de respuesta de nuestro sistema inmunológico. Las citocinas son proteínas que controlan el crecimiento de células del sistema inmunitario y las células sanguíneas. Su activación producen la necesaria inflamación de los músculos. En estos casos, el organismo da prioridad a las células sanguíneas, que son las portadoras de anticuerpos y glóbulos blancos, que ayudan a combatir las infecciones. De ahí, el dolor.

En una anterior entrada (reservada para solo algunos familiares) he escrito sobre mis rutinas diarias, las que he variado mucho durante el último tiempo. Mis rutinas de ejercicios físicos las he adaptado continuamente, para obtener mejores resultados. Por las mañanas sigo haciendo ejercicios suaves: caminar, trotar correr, saltar y uso de una plataforma vibradora, todo esto entre 20 y 40 minutos. Cada noche entreno, alternativamente ejercicios de fuerza: un día ejercicios con los brazos y otro día ejercicios de piernas y abdomen. Los ejercicios son muy variados, pero máximo una hora y media, además de estiramiento, con muy corto precalentamiento en cada oportunidad. Todo esto debidamente calculado para obtener la mayor efectividad posible. Como he afirmado muchas veces, esto es parte de lo que se debe hacer para defenderse de enfermedades de todo tipo.

Continuación 17 de diciembre:

Creí que hoy no tendría síntomas, pero aún quedan restos de congestión, con secreciones difíciles de expulsar, son ya los últimos residuos que no ocasionan mayores problemas. A propósito de esto he reflexionado sobre la facilidad con la que algunos médicos se toman esto de los síntomas de congestión. ¿No sería recomendable ordenar un test antígeno o algo similar?. ¿Por qué no lo hacen? Si yo hubiera tenido ómicron, algo que no descarto, debería estar en cuarentena. Si este médico no sigue los protocolos que supongo se deberían seguir, las estadísticas serían completamente distintas a las que conocemos, si muchos otros médicos proceden de la misma forma. ¿Qué puedo hacer yo para cambiar esto? No creo tener posibilidad alguna. Podría hacerme un test, pero no es fácil hacerlo. Además, ya lo he consultado al médico y él me ha dicho que no es necesario. ¿Hasta qué límite llega mi propia responsabilidad? Solo espero que lo mío haya sido solo un resfriado o gripe, que tampoco pude saber lo que realmente fue. Yo creo que se debería guardar todos los datos sobre enfermedades, por muy leves que sean, para tener una estadística que nos ayude a prevenir esas enfermedades. Conociendo el tipo de virus o bacteria que nos invade sería más fácil defendernos.

Durante los días que estuve enfermo no me atreví a entrenar. En primer lugar, no tenía fuerzas ni ánimo para hacerlo. En segundo lugar, porque sé que no conviene esforzar mucho los músculos si ya están ocupados en defender al organismo. Fueron cinco días de pausa en mis ejercicios, pero desde ayer empecé a ponerme al día con una de las mejores recetas de prevención de enfermedades: mi entrenamiento diario.

Continuación 24 de diciembre:

Ya han pasado algunos días desde que estuve enfermo y he tenido tiempo para leer y reflexionar sobre mi resfriado. En primer lugar, he entendido mejor por qué no se me ordenó un test de antígenos o PCR. Y es que, si hay síntomas de la enfermedad, ya no se puede determinar que sea ómicron, delta ni ninguna otra variante de Covid-19. Pero, ¿cómo se puede determinar si es necesario hacer cuarentena, por ejemplo? ¿Dónde está fallando la sanidad pública en estos casos? El test de antígenos muestra positivo si estamos incubando el virus, no después, cuando aparecen los síntomas. De acuerdo a esto tenemos que hacernos el test cuando no hay síntoma alguno, pero si lo hacemos por la mañana, tal vez en la tarde ya hemos sido contagiados. ¿Entonces, qué utilidad tiene el test? Para tener mayor precisión y evitar los contagios deberíamos hacernos ese test cada día. Además, el test no siempre muestra positivo, aunque estemos contagiados. ¿No podríamos decir que estamos frente a un «vacío» de información sanitaria? La verdad es que hay muchas informaciones contradictorias que recibimos en la televisión y otros medios o en el contacto directo con médicos o enfermeros. Yo creo que lo mejor es seguir tomando medidas de higiene y distancia social. Sobre todo si tenemos síntomas de alguna enfermedad. En cuanto a la atención sanitaria, deberían tomar más en serio cualquier enfermedad.

Después de una temporada tranquila con menos restricciones, muchos países europeos las retoman, algunos con medidas más drácticas que otros, como es la obligatoriedad de usar mascarilla, incluso en la calle, algo tan absurdo que ya se empieza a cuestionar por más gente y por dirigentes de partidos políticos. No hay pruebas fehacientes que demuestren que la mascarilla pueda evitar los contagios en espacios abiertos. Sin embargo, se la impone, arguyendo evidencias científicas, pero sin aportar prueba alguna. Espero que Suecia siga con sus restricciones más suaves y que jamás se obligue usar la mascarilla. Se la sigue recomendando (sin obligatoriedad) en espacios cerrados y con mala ventilación o cuando hay riesgo de aglomeraciones. Lo más importante es mantener la distancia social. Tengo suerte de vivir en este país, por lo menos, en lo que respecta a las medidas frente a la pandemia.

Continuación 26 de diciembre:

Me gustaría recordar a mis lectores que los países europeos donde se tomaron más drásticas medidas (con excepción de los países escandinavos, sin incluir Suecia), el aumento de los contagios fue mayor. Alemania fue uno de los países que tuvo mejores resultados al comienzo de la pandemia. Después, cuando se adoptaron medidas drásticas, los contagios aumentaron con mucha más rapidez. Lo mismo ocurrió con Francia y otros países. Así lo demostraron las distintas curvas de la estadística, lo que se puede ver en la serie de artículos que yo escribí desde marzo de 2020. En Suecia nunca se tomaron medidas muy radicales y los resultados son mejores entre los países europeos (con excepción de los otros países escandinavos). Por otra parte, Dinamarca y Noruega, que tuvieron medidas muy duras, han tenido mayor número de contagios masivos desde que apareció la variante ómicron. Esto quiere decir que se descuidaron muchos aspectos importantes en la prevención de los contagios. Al día de hoy éstos han aumentado en forma alarmante, sobre todo en el Reino Unido, Francia, Alemania, España e Italia, a pesar de las exageradas restricciones, entre las cuales está la obligatoriedad del uso de la mascarilla. Recomiendo ver los siguientes enlaces:

REUTER (Los datos van cambiando día a día, pero las estadísticas son muy claras)

DATOSMACRO (Aquí se pueden ver los resultados actuales en todos los países del mundo. Si usted presiona sobre los distintos continentes puede ver exactamente cuales son los países que tienen mayor número de contagios. Los resultados son muy claros y confirman lo que yo he afirmado anteriomente en muchas entradas.)

En el gráfico anterior se puede ver la diferencia entre Dinamarca y Suecia, por ejemplo. El aumento de contagios en Dinamarca es de 1 924 en las últimas dos semanas. En Suecia, el aumento de casos es de solo 437, en el mismo periodo de tiempo. En el reino Unido son 1 554 y en Francia 1 111. También se puede ver que en Cuba, el aumento de contagios es de solo 9 y en Venezuela 22.

PÚBLICO.ES (Síntomas de la nueva variante ómicron) De acuerdo a esto, muchos de los síntomas de otras enfermedades descartan la posibilidad de ómicron) El enlace incluye un vídeo corto, pero muy descriptivo, sobre todo sobre el uso de las masracillas y el efecto de las vacunas.

STATISTA (Interesante estadística que muestra a Reino Unido en primer lugar con casos de contagios y a Suecia en el último. Las estadísticas son muy claras. ¿Hasta dónde ayudan las restricciones extremas? La estadística muestra únicamente el aumento de la variante ómicron. En la lista corta se puede ver 15 países de todo el mundo. La lista se puede ampliar para ver más países.

RTVE Noticia de hoy en Espana. Los gráficos muestran la misma tasa de contagios que en las otras fuentes.

Posiblemente las estadísticas irán cambiando durante las próximas semanas o meses. Todo dependerá de la forma en que cada país adopte las más adecuadas medidas para evitar los contagios. Por ahora, todo indica que Suecia es uno de los países con mejores resultados.

31 de diciembre, 2021

Ha llegado el último día de año. Todo el mundo espera la hora de celebración. Son las cinco u media de la tarde y ya se oyen en el vecindario las explosiones de los cohetes, que más de algún accidente va a provocar, como suceda cada vez que se celebra esta fiesta. A pasar de las recomendaciones de las autoridades y expertos, siempre hay gente que disfruta encendiendo cohetes y luminarias que, además, contribuyen a contaminar el ambiente.

Yo estoy solo, como ha sucedido en los últimos años. Pero no estoy triste por eso. Al contrario, me siento muy bien. No es que quiera estar solo, sino que en estos momentos no tengo a nadie que me acompañe. Y es mejor, porque no soy buena compañía. Justamente estos días aprovecho de leer y escribir mucho. Hoy he visto un programa de música y he disfrutado viendo la ópera Elektra. También he disfrutado de música romántica de los años sesenta.  He trabajado con mi proyecto de novela, aquella novela que quise escribir desde que tenía 20 años o aún menos. Por supuesto que ni el argumento ni la forma es la que tenía planificada cuando pensé escribirla. La idea era contar mis experiencias y entregar un mensaje a mis contemporáneos. ¡A esa edad creía yo que tenía mucha experiencia! Si bien es cierto había trabajado desde niño y había sufrido mucho, eso no sería siquiera la milésima parte de lo que me faltaba por vivir. Cuando tenía esa edad me consideraba víctima y quería acusar a todos los monstruos que me habían perseguido desde la infancia. En cierto modo, me quería vengar de todos ellos. Muchos decenios más tarde entendí que no había monstruos, que no hay malos y buenos, sino gente buena y gente menos buena. Me cuesta entender que haya maldad en la gente. Lo que creo es que cada cual busca respuestas a sus preguntas y quiere ser feliz, en distintas formas. Para ello, muchas veces se recurre a la mentira y al engaño, sin importar si sus acciones hacen daño a otras personas. Yo mismo he ocasionado daños, sin haberlo querido nunca. Y mi novela está basada en eso, en la dificultad de la gente de ser feliz, sin perjudicar a otros. Si bien, la novela es un poco autobiográfica, recurro a muchas escenas ficticias, para que el relato no sea extremadamente aburrido. También aprovecho de hacer reflexionar al protagonista sobre cosas muy importantes de la vida, adentrándome en la metafísica, en las ciencias y en el arte. Sin ser un erudito en materia alguna, utilizo conocimientos adquiridos en distintas etapas de mi vida. Pero esos conocimientos no tendrán valor alguno si no fueran acompañados de muchas experiencias, de situaciones en las que varias veces estuve a punto de morir. No siempre busqué el peligro, pero logré salir de esas situaciones, aunque me causaron heridas emocionales, raramente físicas. 


Hoy seguiré la misma rutina de todos los días. No me interesa esperar justo el momento de las campanadas. Es posible que me duerma antes de las 12 de la noche, tal vez no pueda dormir, por el ruido de los petardos. Lo más importante será saludar a algunos de mis seres queridos, entre ellos a mi hermano Héctor, a mi hijo Camilo y a mi hija Nathalie. 

La vida continúa.

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