TERCERA GUERRA MUNDIAL, MÁS CERCA QUE NUNCA

Hasta hace algunas semanas, hablar de una Tercera Guerra Mundial era algo predecible, pero sin gran peso, porque se creía que no se rompería el equilibrio entre Oriente y Occidente. Si bien en el pasado ha habido varias situaciones que podían prever esa posibilidad y la tensión era muy grande, ésta era entre dos o tres países, sin la participación directa de otras potencias. Fueron casos como la invasión y posterior guerra de Irak, la invasión de Libia, la guerra en Siria y otras más. En todas ellas siempre estuvo involucrado Estados Unidos, como instigador y principal ejecutor. Rusia sólo participaba en forma muy discreta, con la excepción de Siria, país en el que había una mezcla de todos contra todos. En ese caso Rusia tuvo una participación directa y apoyó al gobierno sirio. En todos esos casos, la participación de la Unión Europea fue neutral, aunque apoyaban a uno u otro bando, sin enviar armas o ayuda económica a alguna de las partes. En la invasión de Irak sólo España y Reino Unido tuvieron participación directa, a pesar de que su población estaba en contra de la guerra.

La invasión de Ucrania por parte de Rusia, sin embargo, obtuvo la respuesta inmediata de todos los países europeos, ya antes de que empezara la guerra. En todos esos países se había iniciado una campaña propagandística de enormes proporciones, posicionándose en contra de Rusia. La OTAN había logrado expandirse, acercándose peligrosamente a las fronteras rusas. La presión de Estados Unidos en contra de China y Rusia arrastró a todos los países de la Unión Europea a tomar partido, junto al gigante norteamericano. También sus aliados Canadá y Australia se plegaron a la misma campaña. Todos los medios de comunicación, incluyendo a los medios afines a ideas progresistas y de izquierda se alinearon en favor de los intereses de Estados Unidos y Europa. Los medios de comunicación y redes sociales de América Latina también se plegaron a la campaña propagandista en contra de Rusia. Al mismo tiempo, se prohibió o interceptó cualquier medio que difundiera noticias a favor de Rusia o que ostraran cierta neutralidad, como Rusia Today, lo que ha dejado toda la información en manos de los medios occidentales, los que manipulan a sus anchas y escandalosamente todas las noticias, exagerando las acciones bélicas de un bando e ignorando las de del otro bando en pugna.

El gobierno ruso cometió muchos errores desde el comienzo de la invasión. En lugar de concentrarse en los puntos más importantes del Donbás y aquellos que permitían la entrada de armamento a Ucrania, se iniciaron ataques contra Kiev y otras ciudades importantes, lo que les hizo gastar tiempo y armamento, además de provocar respuesta de la defensa ucraniana que camufló muchas de sus instalaciones en zonas pobladas, con el consiguiente bombardeo de esas zonas y la muerte de miles de civiles. Todos los puntos de entrada al país desde Polonia, Moldavia y Rumania quedaron abiertos y por allí han entrado durante todo el tiempo miles de toneladas de armamento y municiones para fortalecer al ejército ucraniano. Las vías de comunicación con esos puntos nunca se cortaron. De haberlo hecho, la guerra habría terminado en muy pocos días, como eran las intenciones del gobierno ruso.

Rusia ha advertido en varias oportunidades de que la intervención de los países occidentales pueden convertir una guerra local en una guerra mundial. Las potencias occidentales han ignorado esas amenazas y siguen enviando armas cada vez más sofisticadas al gobierno ucraniano, que se siente cada día más fuerte, gracias a esas ayudas. Da la impresión de que el objetivo de las potencias occidentales es alargar la guerra para debilitar la economía de Rusia y afianzar el poderío de la OTAN, para finalmente atacar a Rusia en su territorio. Da la impresión, también, de que no hay temor a una guerra mundial, menospreciando la capacidad del armamento ruso, de sus armas nucleares y otro tipo de armas hipersónicas que pueden ocasionar aún más destrucción que las usadas hasta hoy. En cualquier caso, la situación se torna cada día más difícil, lo que puede encender la chispa que transforme esa guerra en un conflicto mundial, cuyos resultados ya sabemos de antemano. Un conflicto bélico mundial acabaría con la mayor parte de la civilización en todos los continentes. Solo la suerte permitiría a pequeños grupos lograr salvarse, aunque tarde o temprano van a sucumbir a causa de la radiación. Es posible que los grandes dirigentes de las potencias mundiales crean que se pueden salvar a sí mismos y a sus familias en poderosos bunquers que han construido refugios subterráneos. En esos refugios podrán resistir a los bombardeos, pero corren el riesgo de quedar sepultados en ellos. De salvarse, podrán sobrevivir semanas o meses, pero algún día terminarán sus recursos, no podrán generar más energía eléctrica ni podrán permanecer por mucho tiempo en esos refugios. Demás está decir que esos refugios están reservados para la gente con más dinero, multimillonarios que hasta ahora han tenido la posibilidad de vivir en los mayores lujos. Las clases trabajadoras no tendrán posibilidad alguna de sobrevivir como ellos.

¿Es eso lo que quieren los gobernantes de Estados Unidos y sus aliados? Pueden ser tan insensatos que creen que van a ganar una guerra nuclear? Indiferentemente de quién comience el primer ataque, que puede ser de sorpresa, los dispositivos del otro bando ya tienen preparada la respuesta y no habrá forma de detener los lanzamientos de las armas nucleares, decenas de miles de ojivas que están listas, con objetivos bien definidos. De nada servirían los misiles de interceptación, que pueden hacer explotar en el aire los misiles nucleares. De todos modos, las ondas radiactivas alcanzarán vastas regiones, al mismo tiempo las ondas expansivas de calor van a desencadenar reacciones en cadena en muchas plantas nucleares – que también serán objetivos de las bombas- y nada podrá detener que todo el planeta se contamine con su radiación. Como muy bien lo dijo alguien, supuestamente Einsten, «si hay una cuarta guerra mundial, será a golpes de garrote». Eso, si algunos humanos logran sobrevivir.

Ya no se ponen enlaces a otras fuentes en este blog, pero en este caso se hace una excepción: Ver un artículo publicado en Nueva Tribuna, de España. ABRIR AQUÍ.

Esta entrada se publica en forma simultánea en dos blogs. habrá una segunda parte.

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